martes, 31 de agosto de 2021

LA SAL, EL SABOR DE LOS DIOSES - BLAS CASTELLÓN HUERTA




El término “sal” evoca un sabor determinado, pero también alude a muchas categorías simbólicas relacionadas con lo salado. Expresiones tan frecuentes como “estar salado” o “la sal de la vida” se vinculan con el lugar que este compuesto químico ocupa en el pensamiento de muchas culturas. Alrededor de la sal existen diversas prohibiciones, creencias, usos rituales, aplicaciones medicinales y curativas, empleos técnicos, usos culinarios, narraciones míticas, expresiones lingüísticas e incluso poéticas. Esto es así, entre otras cosas, porque en el pasado la sal, o más bien las sales de uso común, eran un bien escaso y su producción siempre estuvo localizada en ciertos nichos ecológicos, de manera que su control se convirtió en algo significativo, más allá de su relevancia como complemento alimenticio necesario para el buen funcionamiento de los organismos vivos.

La sal fue desde tiempos tempranos un bien de prestigio, importante elemento culinario, pero también se usó en la creación de productos de intercambio y el establecimiento de relaciones sociales tanto con las comunidades más lejanas como con los dioses mismos.

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Fuente: Castellón Huerta, Blas, “La sal, el sabor de los dioses”,  Arqueología Mexicana, núm. 158, pp. 32-41. [en línea]  <https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/la-sal-el-sabor-de-los-dioses> [consulta: 31 de agosto 2021].

jueves, 22 de julio de 2021

En El Pinacate, dentro del Gran Desierto de Altar, los o´odham mantienen viva la milenaria peregrinación por la sal

Dunas, desierto El Pinacate, Sonora. Foto INAH.


 *** La caminata, de 400 a 500 kilómetros, requiere del conocimiento del desierto, en el trayecto se hacen rituales que desembocan en la obtención directa de la sal

*** En las entrañas sofocantes del desierto más seco, este pueblo originario cosechó una cultura de más de tres mil años que mantiene vivas sus tradiciones

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Una peregrinación ancestral


Desde la prehistoria americana quedaron marcadas en el suelo del gran desierto sonorense, las huellas de paleoindígenas que transitaron principalmente desde el norte y este, hacia el escudo volcánico conocido como El Pinacate, donde existen inmensos cráteres. Lograron cruzar valiéndose de un sistema de tinajas naturales que se recargan con agua de las escasas lluvias, y continuaron hacia el sur para converger en las salinas de Bahía Adaír, en la costa este del Alto Golfo de California.

En El Pinacate, además de la evidencia lítica material, sobre el “pavimento del desierto” persisten figuras hechas con piedras y escarbadas en el suelo, quizá  elementos de una comunicación simbólica temprana. También existen, al borde de veredas antiguas, túmulos de piedras de varios tamaños que pudieron ser utilizados por aquellos caminantes para orientarse.

Hacia el oeste del territorio o´odham está el Golfo de California. Antes, las dunas, las pozas ancestrales, los humedales y los sitios de la sal, en torno a los cuales se desarrolló una ruta muy importante en la cosmovisión indígena: la peregrinación por la sal. Rito de paso que reconoce a los jóvenes como adultos.

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Fuente: Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) [en línea]  <https://www.inah.gob.mx/boletines/7163-en-el-pinacate-dentro-del-gran-desierto-de-altar-los-o-odham-mantienen-viva-la-milenaria-peregrinacion-por-la-sal > [consulta: 22 de julio 2021].